analiza el primer año de PPK

INCOMPLETO CONTROL DE DAÑOS

A propósito de la “bomba” del supuesto vinculo de Keiko Fijimori con Joaquín Ramírez en un caso de lavado de activos.

En una campaña política, las respuestas ante cualquier acusación también deben ser políticas. No tomar en cuenta ello puede no dar los frutos esperados, por lo que el “deslinde jurídico” de la candidata Fujimori no ayuda a despejar la sombra de duda que genera una presencia tan cuestionada en su entorno más cercano.

RICARDO LITUMA MUÑOZ

Publicado: 2016-05-17


Faltando escasas 3 semanas para la segunda vuelta electoral la situación que se presentaba antes del debate entre los equipos técnicos de los dos partidos en disputa era la de un virtual empate entre los dos candidatos, pero con un detalle: Keiko Fujimori parece ir en alza, mientras que Pedro Pablo Kuczynski estaría estancado y/o con tendencia decreciente.

La explicación de estas tendencias puede tener distintas ópticas. Para el autor del presente artículo esta obedece fundamentalmente a los siguientes hechos:

1. por un lado Keiko Fujimori le ha ganado la iniciativa a Kuczynski, lo ha vinculado como candidato del gobierno y ha colocado 2 propuestas (la derogatoria del 24 x 24 en la Policía y de las normas que combaten la minería ilegal) que, aunque discutibles por demagógicas y anti técnicas, apuntan a nichos electorales que pueden ser muy importantes para definir la elección.

2. Por el otro lado Pedro Pablo Kuczynski se dejó estar. La elección presidencial no la va a poder ganar con solo el voto anti fujimorista. Necesita también ganar a los indecisos, pero no parece haberlo comprendido. Sus “refuerzos” y el discurso han ido por la primera línea y su propuesta técnica más sonada y de mayor recordación (gracias a sus adversarios), ha sido la del seguro de desempleo; propuesta que ha generado más temores que adhesiones.

En este escenario, y tomando en cuenta que los verdaderos protagonistas son los candidatos y no sus equipos técnicos, el debate de estos el pasado domingo poco aportaría para cambiar las tendencias, salvo un resultado imprevisible en el que el equipo “PPKausa” apabullase a su rival. Cosa que como hemos visto, no sucedió.

El “empate” observado en el pasado domingo probablemente se repita en los debates presidenciales de las dos próximos fines de semana, y a dos semanas de las elecciones poco o nada podría hacerse ya para cambiar las tendencias. Por eso el anti fujimorismo sabía que necesitaban golpear fuerte ya y así tener tiempo para que este pueda afectar a la candidata Fujimori.

El reportaje difundido por Cuarto Poder probablemente haya sido la bomba que el anti fujimorismo quiso detonar contra la candidata de Fuerza Popular (digo anti fujimorismo pues no pretendo vincular a Peruanos Por el Kambio ni a su candidato en dicha acción. El “anti” de Keiko viene de los más diversos sectores). No fue por casualidad que el reportaje pusiera énfasis en una declaración sobre la existencia de un audio que comprometería a Keiko Fujimori y al secretario general de su partido en un lavado de dinero de 15 millones de dólares.

Debo reconocer que la respuesta de Fuerza popular ha sido rápida pero, a mi juicio, incompleta. Estamos ante una campaña electoral, una campaña política y la respuesta por tanto debe estar en ese nivel.

No puede negarse que nuestro sistema legal contiene una premisa de carácter constitucional “toda persona es considerada inocente mientras no se haya declarado judicialmente su responsabilidad”. Por eso Joaquín Ramírez, el secretario General de Fuerza Popular no puede ser acusado de delincuente sino cuenta con alguna sentencia condenatoria por algún delito; pero es innegable que se trata de un personaje con serios cuestionamientos. En el Perú se le investiga por lavado de activos y la inmunidad de la que goza como parlamentario ofrece dificultades para avanzar en dicha investigación. En Estados Unidos todo hace suponer que también es investigado. El juego de palabras del comunicado de la DEA no deja lugar a dudas respecto a que Keiko Fujimori no ha sido ni es investigada por dicho organismo, pero no hace lo propio en el caso de Ramírez, pues no desmiente la existencia de dicha investigación.

¿Que debió hacer entonces Fuerza Popular para neutralizar totalmente los efectos de la “bomba”?

Si a estas alturas del partido no cabe alegar un “cándido” desconocimiento de los negocios y patrimonio de Joaquín Ramírez, máxime si este en corto tiempo pasó sospechosamente de cobrador de microbús a dueño de una cantidad de inmuebles y negocios bastante visibles; entonces había que hacer un acto de fe recíproca:

1. Joaquín Ramírez debía anunciar su apartamiento del cargo y del partido hasta que culmine la investigación que se le sigue para no perjudicar a su candidata, que nada tiene que ver en los hechos que se le imputan y

2. El partido, seguro de la inocencia de su Secretario General, debía anunciar que colaborará de inmediato con el levantamiento de su inmunidad parlamentaria, para que puedan concluirse las investigaciones en torno a su persona y de ser el caso, seguírsele el proceso judicial que pudiera corresponderle.

Ello no ha sucedido, Joaquín Ramírez sigue siendo secretario general de Fuerza Popular, la investigación en Perú seguirá siendo trabada y la de USA continuará. Si Keiko y el partido pudieron tomar decisiones drásticas por casos mas complicados (la separación de los “Halcones” Chávez y Aguinaga de los postulantes a la reelección y el llamado de atención al díscolo kenji por su infortunada y poco democrática "auto postulación”, por citar ejemplos), ¿porque no hicieron lo propio esta vez?. ¿Es que no se “quiere”?, o ¿no se “puede”?.

Con este deslinde “a medias” Fujimori puede argumentar que ella no es investigada por lavado de activos, pero no podrá despejar la sombra de duda que genera una presencia tan cuestionada en su entorno más cercano. ¿La golpeará lo suficiente como para variar las tendencias?.


Escrito por

Ricardo Lituma Muñoz

Abogado, idealista político, amante de los animales, el arte, los viajes e hincha del buen fútbol


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