analiza el primer año de PPK

“PELONAS” POR PARTIDA DOBLE

¿Traicionan su verdadera esencia los dos candidatos presidenciales?

Las Décimas del gran Nicomedes Santa Cruz cobraron protagonismo en esta campaña para describir con arte el comportamiento inconsistente de nuestros políticos.

RICARDO LITUMA MUÑOZ

Publicado: 2016-05-31


En “Cómo Has Cambiado Pelona” de Nicomedes Santa Cruz, un hombre ve a la que fue su amada, vestida como la gente adinerada. Ya no la reconoce porque ha dejado de ser ella misma. Ha copiado las costumbres y vicios de otras mujeres. Se viste a la europea, se maquilla y paga por amor. Para el poeta todo es una pantalla, una máscara de alguien que no quiere mostrarse como es de verdad. Este cree que ella se engaña sí misma y refiriéndose casi a la famosa frase de “aunque la mona se vista de seda…”, quiere que vuelva a ser quien era antes.

La famosa decima fue utilizada sucesivamente por Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski en los dos debates presidenciales y podría decirse que esa alusión generó en la ciudadanía la percepción de triunfadores en el debate en el que cada uno de ellos la utilizó.

A tenor de lo expresado por la mayoría de los analistas y las encuestas de opinión pública sobre la presentación de los candidatos el pasado domingo, podría concluirse que PPK ganó el último debate. Más o menos así también lo vio el autor de estas líneas, pero enfatizando que si ganó, y usando términos boxísticos, ganó por puntos y en decisión dividida. No fue como el K.O. Técnico que le propinó Keiko en el primer debate.

Esta vez PPK si tuvo algunos buenos “golpes” para Keiko que verdaderamente la afectaron, pero no supo rematarla. También lo ayudó que en los momentos en los que los lanzó hubiese sido él el designado para tener la última palabra; pero cuando no era así y Keiko le respondía, le faltaban reflejos para contragolpear nuevamente.

Desafortunadamente para PPK, lo que pueda haber ganado en el debate lo podría perder en estos días si, al error de salir en la foto con los organizadores de la marcha contra Keiko el día de ayer, comete hoy la torpeza de unirse a la marcha contra ella.

Y es que precisamente el más grande error de PPK en esta campaña ha sido el de dejarse disfrazar de “Pelona” por los “Nakers” (los partidarios del “No a Keiko”) y encasillarse con ese grupo (que igual iba a votar por él) en lugar de apuntar hacia los indecisos y los neutrales que no simpatizan con ninguno de los dos polos.

Estaba claro que PPK no podría representar bien el papel de “Naker” si aún está fresco el recuerdo de su apoyo a Keiko en la segunda vuelta del 2011. El antifujimorismo no está en sus genes y aunque tiene diferencias en aspectos políticos con el fujimorismo también tiene coincidencias en aspectos económicos. Ese no era el juego a seguir.

PPK debió apuntar a ser el líder que, por su conocimiento, experiencia y manejo de la cosa pública, además de ubicarse en el “centro político” era el único que podría romper el escenario de polarización entre Nakers y Fujimoristas y apuntar hacia un gobierno de dialogo y reconciliación.

Pero no lo hizo así y decidió seguir el libreto que le marcaron los “Nakers”. Quiso convertirse en el arquetipo del “Antifujimorismo”, se disfrazó de “Pelona” y perdió en el intento. Hoy, acompañado y/o saludando el apoyo de personajes y colectivos que representan la intransigencia, necedad y miopía política de una izquierda que se dedicó a cultivar una política de odio hacia todo aquello en lo que el fujimorismo hubiese participado (sea bueno o malo), es fácil comprender porque hay mucha gente que dejará de votar por él y votará por Keiko. Ningún extremo es bueno y verlo junto a esos sectores radicales, que lejos de aportar hacen daño al país, desencanta.

Para el autor de estas líneas, las cartas ya están echadas, ya es muy tarde para enmendar rumbos. PPK podría acortar distancias con Keiko (si no comete más errores y crecen las dudas en torno al fujimorismo), pero no creo que le alcance ya para ganar.

En cuanto a Keiko Fujimori, es innegable su esfuerzo por construir un partido orgánico y con presencia nacional. A lo largo de estos últimos cinco años se ha dedicado a recorrer el Perú entero en pos de ello. Aunque a sus detractores no les guste, en el interior del país hay un fuerte recuerdo de lo positivo que hizo el fujimorismo para con ellos. Sin negar las tropelías realizadas en el pasado, también debe reconocerse que el Fujimorismo tuvo la habilidad de saber "leer" el país y generar la sensación de presencia que las provincias reclamaban.

Muchas de las escuelas y postas que hay en provincias fueron, la mayoría de las veces, obra del Fujimorismo. La presencia de Alberto es todavía recordada en muchos lugares. Keiko lo sabía y repitió lo que su padre hizo años atrás. Y en ello estriba gran parte de su éxito.

Keiko reclama además haber aprendido de los errores del pasado, que ella no es su padre, que hará las cosas de manera diferente y para eso ha tratado de renovar su partido y captar figuras nuevas.

El argumento tiene sentido. Es parte de la madurez política comprender que los partidos pueden ir evolucionando. Y en esa lógica no se puede proscribir al fujimorismo para toda la vida. Basta ver los casos de España y Chile para darnos cuenta que los herederos de Franco y Pinochet, con el tiempo se adecuaron e integraron al sistema y hoy en día nadie discute su legitimidad.

Sin embargo, han aparecido hechos y conductas que arrojan sombras de duda sobre la veracidad del “aggiornamento” del Fujimorismo.

Ya había escrito sobre la permisividad demostrada por ella y de la dirigencia política de su partido para convivir con personas de dudosa reputación en sus filas (http://zoonpolitikon-ricardolituma.lamula.pe/2016/05/17/incompleto-control-de-danos/zoompolitikon/); pero si ello llamaba poderosamente la atención, pues se trata de una persona que aspira al más alto cargo de la nación, que por lo mismo debe estar completamente alejada de cualquier atisbo de complicidad con la corrupción; ahora aparece otro hecho, vinculado a lo ya señalado y esta vez involucrando a su candidato a Vicepresidente en un bochornoso acto de manipulación de la información que nos recuerda los más oscuros días del Montesinismo.

Y aun cuando resulta ilógico cuestionar la legitimidad de la candidatura de Keiko Fujimori, de la misma manera que no debería cuestionarse la legitimidad de un partido que cuenta con las simpatías de un sector mayoritario de la población, cabe preguntarse entonces si ella no es también otra “Pelona” en la contienda, fingiendo un rompimiento con el pasado que verdaderamente no existe.

¿Es que Keiko no es capaz de ver lo que sucede a su alrededor o no quiere hacerlo?, ¿está siendo desbordada por elementos rezagos de un “sistema” que se resiste a desaparecer o forma parte del mismo?. La falta de un deslinde claro y contundente deja muchas dudas entre quienes querían encontrar en ella una evolución positiva del Fujimorismo.

Cualquiera que sea la respuesta, la sociedad debe entender que la supervivencia de nuestra democracia no debe pasar por cuestionar el resultado de este domingo 05 de junio, deberá pasar por respetar la decisión popular pero estar vigilantes para que los actos de quien en el futuro nos gobierne no se acerquen ni por asomo, a ese pasado que tanto trabajo nos costó dejar atrás.


Escrito por

Ricardo Lituma Muñoz

Abogado, idealista político, amante de los animales, el arte, los viajes e hincha del buen fútbol


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