defiende el enfoque de género

ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS DE “LATINO AMERICA”

El fiel de la balanza en el desenlace final de este martes 08 de noviembre estará en el voto latino.

RICARDO LITUMA MUÑOZ

Publicado: 2016-11-08


Este martes es un día crucial en los Estados Unidos de Norte América. Es el día de las elecciones presidenciales y si bien el sistema norteamericano permite la votación anticipada para tal fin, será en dicho martes en que se realizará el acto de sufragio en su mayor dimensión.

Lamentablemente para los estadounidenses, estas elecciones están marcadas por el mayor índice de pesimismo registrado en un proceso similar en dicho país, pues ninguno de los dos candidatos ha terminado por “llenar el ojo” de los electores.

Hillary Clinton del Partido Demócrata, hereda el activo y el pasivo de su predecesor, Barack Obama, que si bien representó un impulso en materia de reconocimiento de derechos de las minorías y pudo iniciar la recuperación de una economía que venía en una profunda recesión, todavía no ha reposicionado al país en los niveles de crecimiento esperados. Además, el ofrecimiento del saliente presidente de acabar con la polarización social y política del país, poner fin a las tensiones raciales y terminar con la corrupción y el lobbismo de las “castas” políticas no ha podido ser cumplido.

En tal contexto, la candidata demócrata, quien ha tenido durante buen tiempo una activa participación en la gestión saliente, se presenta como una candidata con poco carisma y heredera clarísima del “establishment” rechazado por el ciudadano norteamericano. Su irregular gestión y los diversos escándalos en todos los puestos políticos por los que ha pasado en su carrera política, (el último de ellos signado por la investigación del FBI a la candidata por el uso de un correo electrónico personal para asuntos con información clasificada cuando era secretaria de Estado y la posterior eliminación de más de 32.000 correos, probablemente para evitar el control sobre sus contenidos), la hacen una candidata con poca o nula credibilidad entre los electores.

Sin embargo el Partido Republicano parece haber desperdiciado la oportunidad de regresar al Despacho Oval de la Casa Blanca que la candidatura de Hillary Clinton representaba, al dejar que un Outsider, mediático pero incontrolable, los represente.

En efecto, Donald Trump, empresario multimillonario de la construcción, más que por su trayectoria política o de servicio público (la cual es inexistente), ha sido conocido por su mediática participación en eventos como el Miss Universo, del cual fue hasta hace poco el dueño de la organización, así como en la serie de reality “The Apprentice” en la que fuera el anfitrión y jurado.

Donald Trump es un candidato caracterizado por sus comentarios irrespetuosos y expresiones que rompen por completo con lo políticamente correcto. Tampoco representa el liberalismo económico que pregona el partido republicano. Es por el contrario un mercantilista y por sobre todo un “nacionalista”. Se opone a la liberalización del comercio internacional y está a favor de la derogación de los tratados de libre comercio, así como de la imposición de mayores aranceles para los productos extranjeros. Dice estar a favor de la promoción del producto y el empleo nacional, pero a costa de la libertad de intercambio. En mi opinión, todo un desacierto, pero “marketeable”.

Ese pregón populista podría haberle funcionado en esta elección pues es un discurso que puede calar en la clase media del país (especialmente en la obrera)
y uno de los sectores electorales más grandes e importantes en Norteamérica. Sin embargo ha cometido un craso error que creo que lo terminará llevando a la derrota.

Y su error estriba en el tono xenófobo y racista que le imprimió a la campaña, especialmente contra los latinos y en particular los mexicanos. 

La población de origen latino en USA, según el Pew Research Center , es de 55.2 millones de personas, la cual representa el 17% de la población total del país. La comunidad latina es hoy en día la primera minoría racial del país, por delante de la población de origen afroamericano, y cuenta con 25.4 millones de ciudadanos registrados para votar en las elecciones.

Según la misma fuente, el estado donde vive el mayor número de latinos es en California, con 14,4 millones, seguido de Texas con 9,8 millones y Florida con 4,4 millones de latinos.

Y si bien la comunidad latina no constituye un bloque homogéneo políticamente, hay cifras que deberían haber sido tomadas en cuenta para efectos del diseño de una campaña electoral.

Así, entre los 55 millones de latinos, que forman el 17% de la población total del país, el grupo predominante es el de los mexicanos, con 35 millones de personas, conformando el 63% de toda la comunidad latina.

Le siguen los puertorriqueños, que con alrededor de 5 millones de personas llegan al 10%. Y después los salvadoreños y cubanos, cada uno con cerca de 2 millones. Las otras dos comunidades en el "top seis", son los dominicanos, que con 1,7 millones están en casi el 3% del total latino, y los guatemaltecos, con 1,3 millones de personas.

Ese porcentaje de ciudadanos de origen “mexicano” puede tener efectos profundos en la posición del electorado latino frente a temas claves como la inmigración y en los que Trump se ha manifestado particularmente duro, pues dicha comunidad no tiene las mismas facilidades que se le otorga por ejemplo a los cubanos o puertorriqueños.

Así las cosas, cuando Trump inició su campaña calificando a los migrantes indocumentados mexicanos a Estados Unidos de "violadores" y luego lanzó la idea de obligar al gobierno de México a pagar por la construcción de un muro fronterizo, no cayó en cuenta que aunque esas ideas podrían gustar a un sector del electorado, los blancos de clase trabajadora que ven en la inmigración latina la causa de muchos problemas del país; obviaba el real peso del electorado de origen latino y mexicano en dicha clase social.

Por eso vaticino que ese error de cálculo político en la campaña de Donald Trump, al finalizar la tarde de este martes 08 de noviembre, terminará por hacerle perder frente a una candidata que sin haber hecho mayor mérito, se beneficiará de los errores de su rival.


Escrito por

Ricardo Lituma Muñoz

Abogado, idealista político, amante de los animales, el arte, los viajes e hincha del buen fútbol


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